SEFORA LA MUJER EN EL PASTORADO
El pastorado en la mujer sigue siendo vigente como el pastorado del varón, de acuerdo al oficio de Séfora dice que ella junto a sus hermanas pastoreaban las ovejas de su Padre.
De quién eran las ovejas? Del Padre de Séfora y sus hermanas, esto es una tipología con respecto al oficio del pastor y es poder entender que las ovejas son de Dios El Padre, siendo El Señor Jesucristo el Pastor y obispo de nuestras almas.
Ahora bien entendiendo que el oficio del pastorado como cualquier otro llamado ministerial establecido por Jesucristo como el fundamento de la iglesia no es exclusivo del varón sino en unidad junto a la mujer como parte del cuerpo de la Iglesia, quiero que leas atentamente y con mucha atención el siguiente versículo y puedas ver en el toda la obra de Jesucristo la cuál no hace acepción de personas en el llamado, el rol en aras del ejercicio ministerial incluido el pastorado en la mujer.
✅ Efesios 4: 4-15
La unidad del Espíritu
4 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8 Por lo cual dice:
Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres 9 Y eso de que subió, ¿Qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.



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